Las Transmisiones en el Ejército del Aire y del Espacio. Desde Outeiro de Rei hasta O Grobe, franqueando el Monte de la Lagoa
Luis do Rego Santín
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-3828-6468
Introducción
Este artículo pretende abordar las transmisiones en el Ejército del Aire entre 1941 y 1945, período en el que se realizaron operaciones antisubmarinas y aéreas asociadas con el tráfico marítimo mercante inglés. Algunas tuvieron lugar entre los accesos al ocaso de la ría de Vigo y el cabo Finisterre y el cabo Ortegal, es lo que los británicos denominaron como la batalla del Atlántico. Se destacarán, principalmente, los elementos inherentes a la Aviación española, que la definen y distinguen de otros ejércitos, y que a su vez son esenciales para el servicio de su movilidad y enlaces, estableciendo igualmente una dependencia recíproca entre la meteorología y la radiotelegrafía.

Estado de la cuestión, objetivos y fuentes
En octubre de 1939 arraigaba, con la fuerza legal que correspondía a su importancia, la existencia del Ejército del Aire y del Espacio (E.A.E.), independiente de como ansiaba Goering y dio a conocer a Kindelán (AHEA.N2727-2). La parte dispositiva daba principio diciendo que se creaba el nuevo Ejército constituido por mandos, tropa, elementos y servicios. Estarían regidos por leyes, por disposiciones especiales y por otras comunes a los Ejércitos de Tierra y Mar. Este modus operandi se observaba en la aviación civil, pero todavía más, en los ordenamientos de las aviaciones militares. En lo que respecta a las Transmisiones en el Arma Aérea, conceptualmente eran equivalentes a las de Tierra o Mar. Sin embargo, con los enlaces en vuelo, alcanzarán el carácter especial que las distinguió de las del Ejército de Tierra. Su misión no solo será informativa, sino también de dirección (AHEA. A054-N02733-02).
Los objetivos que se pretenden con este artículo son tres. Analizar, en primer lugar, los elementos específicos que la Aviación necesitaba, denominados Protección de Vuelo. En segundo lugar, reflexionar sobre la gestión de las primeras transformaciones en la organización y en la profesión militar tras la Guerra Civil y, en tercer lugar, tratar de dinamizar turística e históricamente el triángulo, de aproximadamente 20 kilómetros de lado, que conforman el campo de aviación de Rozas, Radiofaro Sol y la Unidad de radiotelegrafía de Lugo y sus antenas. La delimitación temporal será desde 1941 hasta 1945. Para este propósito se han realizado investigaciones fundamentalmente en el Arquivo do Reino de Galicia (ARG) y en el Archivo Histórico del Ejército del Aire (AHEA). Partiendo de ellos, el trabajo se desarrolla mediante una exposición narrativa detallada y exhaustiva de la realidad que se investiga, tomando como referencia la sucesión en el tiempo.
Las transmisiones en el arma de aviación
Amparándose en matrices de honda experiencia, y con la pretensión de no establecer violentas innovaciones extraordinarias, el E.A.E., emuló, por de pronto, la organización, normas de empleo y reglamentos que gobernaban en las Transmisiones del Ejército de Tierra. Igualmente procedió con algunas reglas de la navegación marítima (AHEA. 054-N02733-02). Se temía que el avance de la técnica pudiese introducir factores distorsionantes en un Ejército del Aire moderno, poderoso, demasiado joven aún, y que desarrollaba su experiencia como arma de combate (Prado 1943). Contradictoriamente a esto, dos años más tarde, se negociará la adquisición de un arma absolutamente novedosa, la tecnología radar, que se pretendía instalar en el monte de A Lagoa, y además se creó un grupo de instrucción de personal especializado para radiolocalizadores en Alemania (Molina 2014).
Si analizamos de modo general la organización idónea de las Transmisiones para una Aviación, así como sus peculiaridades específicas, se ponen de relieve los dos grupos en que podrían dividirse. Por un lado, están las Transmisiones en sentido estricto y, por otro, los elementos del servicio que singularizará al E.A.E. La primera, comprende los elementos normales, entre las instalaciones fijas en tierra para servicios no aéreos. La segunda corresponde a los elementos especiales para garantizar la información a las unidades en vuelo entre sí y con los mandos en tierra, además del rastreo de la situación de los aviones y la evolución en la ejecución de sus objetivos. Las transmisiones entre puestos de mando o entidades fijas en tierra son comunicaciones con hilos, telefónicas, telégrafos y teletipos. Esta red puede estar apoyada, además, por algunas estaciones radio, una por cada puesto de mando no inferior al regimiento, pero su uso es excepcional y no asegura las comunicaciones a larga distancia. La red de hilos sirve a los mandos supriores y a las cabeceras de las grandes unidades. Respecto a elementos móviles, cada Flota dispondrá de los mismos medios con los que se dota habitualmente al Cuerpo de Ejército. Los componentes de Protección de Vuelo son sin hilos, de sistemas radioeléctricos.
La navegación aérea y sus normas
Existen dos procedimientos de navegación. El primero consiste en el balizamiento de una ruta fija, el cual tiene un uso militar limitado. El segundo permite la posibilidad de hacer un levantamiento de toda la superficie por triangulación, mediante la aplicación de la onda corta a la radiogoniometría, como los radiogoniómetros «Adcock», que permiten obtener líneas de situación de los aviones. Se debe ser muy riguroso con la orografía y la geología en la elección de la ubicación de las instalaciones. Estas exigencias aún pueden verificarse, ochenta años después, al observar los vestigios de estas Unidades de Radiotelegrafía del Servicio Radioeléctrico en Outeiro de Rei (Lugo) y la del alto de A Lagoa (A Coruña). Los «Adcock» de onda larga son menos exigentes y pueden usarse en unidades móviles.


En circunstancias normales, los sistemas radiogoniométricos en tierra son la base de la navegación aérea, porque las marcaciones, la situación definitiva del avión y los cálculos posteriores de vuelo, quedan confiados al servicio de tierra, que dispone de mejores medios y especialistas avanzados. En cambio, cuando la misión consiste en dirigir los aviones propios a gran distancia de sus bases, los medios materiales que se emplean son los radiofaros y los radiogoniómetros. En caso de que el objetivo sea indicar la presencia de aviones enemigos o llevar a la caza propia sobre ellos, los medios materiales son los radiolocalizadores y las estaciones radiotelefónicas. Este intenso avance de la tecnología provoca una gran heterogeneidad de medios que hacen viables y asequibles las misiones que están por venir (AHEA. 054-N02733-02). No obstante, requieren equipos de trabajo muy maduros y con conocimientos, lo cual está reñido con la necesidad de efectivos numerosos y con una mayor servidumbre técnica. (AHEA. 054-N02733-02). En consecuencia, dentro de la organización militar, compleja y singular, se produce un cambio por el impacto de las tecnologías, y de las nuevas misiones. Satisface a una necesidad impuesta por un acontecimiento especial, cuyo origen se encuentra fuera de la institución y que responde a intereses políticos (Martínez 2017). Tuvo su reflejo en la profesionalización del militar, en lo concerniente a sus conocimientos técnicos, y, sobre todo, en la internalización de valores y conductas (Hueso 2012), al adoptarse el modelo de organización alemana. Esta influencia y mentalidad fueron desapareciendo hasta aceptar la organización y táctica de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (García 2015).
El Entorno Europeo y España
La pequeña estación de Waddington, Reino Unido, comenzaba a escuchar aviones alemanes en ejercicios de entrenamiento. Sus comunicaciones eran en clave y estaban diseñadas para parecerse a las de los aviones civiles. Era un buen comienzo para el Ministerio del Aire británico en sus preparativos para la Segunda Guerra Mundial. Una vez comenzada esta, un grupo de cinco aviones de reconocimiento meteorológico de la Fuerza Aérea Germana despegaban diariamente de Holanda y Francia y volaban sobre el mar del Norte y el océano Atlántico, tan lejos como podían llegar (Bonsall 2008). Formaron, igualmente, grupos aéreos destinados a la información meteorológica, antes y después del desarrollo del ataque aéreo en territorio enemigo, lanzando radiosondas. Asimismo se les confiaban determinadas misiones de reconocimiento estratégico (AHEA. 054-N02733-02). La navegación aérea había realizado avances progresivos en todo lo que alude a la velocidad, con su implicación en las comunicaciones, y al radio de acción de los aviones, con su vinculación a las marcaciones radiogoniométricas. Los convoyes de ida y vuelta entre Inglaterra y Gibraltar, así como los de Freetown se desviaban muy al oeste de su ruta habitual. La aviación de exploración germana mantenía al límite su radio de acción y el buen entendimiento con los submarinos que operaban cada vez más lejos de sus bases. Ahora bien, la inteligencia de radio naval y el B-Diesnt leían y descifraban los códigos de los convoyes británicos con rapidez. Esto les permitía emprender acciones operativas. No obstante, la desfavorable situación geográfica de sus estaciones de interceptación de radio, factor clave en la batalla del Atlántico (Cox 2018), perjudicaría a Alemania en la guerra continua por la inteligencia. En cuanto a los aviones de largo alcance por el Atlántico, anteriormente mencionados, carecían de los medios de apoyo para conducirlos desde sus bases a una acción aérea, navegando en cualquier circunstancia atmosférica, por la ruta más eficaz. La protección del Atlantikwall se había terminado. Iniciada en junio de 1941 la invasión de Rusia, España, en un gesto de solidaridad y con la pretensión de intentar satisfacer al Eje, acordaba su colaboración en esta conflagración. Envió ayuda humana al teatro de operaciones de la URSS, además de cinco Escuadrillas Expedicionarias (Salas 1984). Pero España y Alemania habían acordado más colaboraciones, que analizaremos más adelante.
El servicio de protección de vuelo
Una organización moderna para una nueva Aviación debe dar la réplica a la facilidad de su movimiento, a un mejor aprovechamiento de las condiciones locales y la necesidad de concentrar la información para evitar dispersiones. Para atender a las condiciones que el mando aéreo necesita y a los caracteres esenciales anteriores, Protección de Vuelo debe responder al carácter permanente y fijo de la red fundamental; al matiz regional de las subdivisiones y a una ajustada dependencia recíproca entre los Servicios de Meteorología, Radioeléctrico y de Balizamiento. Con estas cualidades esenciales y el objetivo de la Dirección General de Protección de Vuelo de construir una red de aeródromos y aeropuertos, dotándolos de equipos para una navegación y un aterrizaje seguros, el Ejército del Aire dispondría de los organismos pertinentes para cumplir sus misiones en la paz y en la guerra (González 2005).
Toda esta legislación y normativa, unida a la implementación de avanzada tecnología constituyeron parte de las acciones de colaboración del régimen franquista con el del Eje en el campo aeronáutico (Sempere 2007). Estas se camuflaron ante los aliados como ayudas a la aeronavegación española. Alemania pretendía usar sus submarinos mediante enfoques no tradicionales para contrarrestar la ventaja británica en buques de guerra (Metz 2001).
El servicio radioeléctrico
Este servicio desempeñó su cometido en Galicia por medio de 2 Unidades de Radiotelegrafía. La de Lugo, en Bonxe-Outeiro de Rei (AHEA. Sig. A7906. 2ª Sección, 6ª División), instalada en una edificación (hoy centro penitenciario), formada mediante «la utilización del bloque en U, para mayor aprovechamiento del terreno, mejor ventilación, aislamiento y economía…» (Sambricio 2020), y la de Ferrol, en el alto de A Lagoa (ARG. Iglesias Brage. Sig. 48537-2) radicada en una edificación con fachada de mampostería de piedra, con aperturas de huecos y zócalos de piedra natural. Estas a su vez disponían de estaciones móviles de primero y segundo orden encargadas de completar la red permanente. Las edificaciones hechas en el alto de A Lagoa, se proyectaron para albergar, también, un radar de vigilancia aérea (ARG. Iglesias Brage. Sig. 48537-2), que constituiría la red de alarma. Los radiolocalizadores Freya y Würzburg tipo 39-TD fueron adquiridos en el Programa Bär (Molina 2015). No llegaron. Si se erigió la ayuda a la navegación, como estaba planificado, con la tecnología radiogoniometríca «Adcock». En la de Bonxe se ha identificado una estación «Adcock» (AHEA. A11864. 2ª Sección; 10ª División). La Luftwaffe los denominaba sistema de radiogoniometría de onda corta, estacionaria, -Lorenz Kurzwellen-Adcock-Peilanlagen, ortsfest. Los seis mástiles de antena se montan sobre cimientos nivelados de ladrillo, situados en las esquinas de un hexágono cuya diagonal mide 9,6 metros de longitud. Los mástiles son de acero y su parte inferior se abocina y se cementa al aislador de pie. Estos asientan de forma estanca sobre las cajas de base, en las que se realizan las conexiones eléctricas entre antenas y los cables de HF. Para evitar la formación de condensaciones, el aislador está equipado con tubos curvados hacia abajo en los cimientos y en la parte inferior prolongada de los mástiles, que garantiza una buena ventilación del interior del aislador. En Grandefjaera-Noruega, Festung Norwegen, y otra en Labenne-Francia, Atlantikwall, existen instalaciones idénticas a la descrita. El cometido de esta estación y de la que está levantada próxima a ella, al lado del campo de fútbol de Telefunken, constituida por ocho antenas con capacitancia de techo y con paredes reflectoras, características del sistema Wullenwever, es el de radio inteligencia. Son las últimas de las que disponía Alemania en el Atlántico.
Red de navegación a larga distancia
Esta red tiene como misión conducir a las unidades volantes propias a muchos kilómetros de sus bases, empleando radiogoniómetros y radiofaros. Esta agrupación de emisores y receptores a los que se les saca el máximo rendimiento desde la central de mando, permitirá mantener la comunicación con todos los aviones. Así y refrendado por el gobierno alemán y español, técnicos civiles y militar germano pusieron en funcionamiento, la estación de navegación a larga distancia, radiofaro Sol, para las misiones de la Luftwaffe y de los U-Boot. Estaba constituida por una estación en tierra y tres antenas metálicas celosía, con capacitancia de techo y 100 metros de altura, como las inglesas. Las situaron en A Terra Chá, Lugo, concretamente en el Marco do Arneiro, la norte, en O Arneiro, la central, y en Momán de Arriba, la sur. En noviembre de 1946, en Montreal, tuvo lugar una asamblea de la Organización Provisional de Aviación Civil Internacional (PICAO). Se convino que ninguna ayuda individual para la navegación aérea a larga distancia, estaba suficientemente probada para justificar, por sí sola, su adopción universal. Finalmente se concluyó que deberían instalarse estaciones L.F. Loran, acelerar un programa para instalar los radioguías L.F. omnidireccionales y retener las Standard Loran y el radiofaro Sol. Estos últimos se mantendrán operativos al menos hasta 1955 (Azcárraga 1947). En 1952 se estableció un destacamento del E.A.E., denominado «Punto Centro». A partir de diciembre de 1965, será atendida por el personal de la Dirección General de Infraestructura allí presentes (AHEA. A12601. 2ªSección, 10ª División).


Los campos de aviación de Lugo: Rey Stolle, Guitiriz y Soñar
Un análisis detenido de los oficios que se intercambiaron los generales jefe de la 5ª Región Aérea Atlántica, y del Estado Mayor del Aire (E.M.), en el último trimestre de 1941 reflejan, cierta intranquilidad del primero sobre la disponibilidad del campo de aviación de Castro de Rei. Así, en el oficio 1830 de 2 de octubre, le comunica al E.M. que quedaba dispuesta para el aterrizaje la pista Norte Sur del Campo de Aviación de Rozas, con unas dimensiones de 1300 x 300 metros. Y el 2 de diciembre, por medio de un telegrama, se transmite también al E.M., que el aeródromo se encuentra encharcado, siendo peligroso tomar tierra (AHEA. Sig. A12023. 2ª Sección, 10ª División). Pero la auténtica prueba de Rozas para saber su calidad, capacidad e idoneidad, comenzará a partir de las 24 horas del día 12 de agosto de 1942. Aterrizará, muy probablemente por primera vez, una patrulla de 4 bombarderos Dornier Do-17. Su misión oficial, además de la puesta en servicio del campo, será su ocupación durante la estancia del Generalísimo en Galicia. El general Gallarza al comunicar a los generales jefe de la 1ª y 5ª Región Aérea el desplazamiento de dicha unidad volante. Les informa de que cada una portará un total de 300 bombas de 50 kilogramos, negrillas con sus detonadores, cebos, etc. La cartuchería la suministrará la Maestranza de León y el material para repuestos la de Cuatro Vientos. Cada patrulla dispondrá de una colección Michelín y de una carta Mercator de la costa del Cantábrico y Atlántico oriental, así como material fotográfico (AHEA. A12927. 2ª Sección; 4 º División. Expediente nº 81). El general Rubio, en el mes de noviembre, le comunica al general Gallarza que en la Región Aérea bajo su mando, existen, sin clasificar, los campos de Rozas, Guitiriz y Soñar (Lugo), proponiéndole la categorización del primero de clase A, del segundo de clase B y del tercero de clase C. Asimismo le informaba que convendría, dada su situación estratégica, la adquisición por este Ejército, de los terrenos comunales en que se halla enclavado el aeródromo de Rozas. El 5 de diciembre, el general Gallarza le responde que no es conveniente, de momento, catalogarlo de clase A, ya que carece de instalaciones y no cumple con las condiciones requeridas. En enero de 1943, el Servicio de Obras de la Región Aérea Atlántica, hace un informe de la situación del campo de aviación, indicando que se sitúa a 14 kilómetros de Lugo, por la carretera de Ribadeo, en terrenos comunales pertenecientes al Ayuntamiento de Castro de Rei. Este no existía durante la Guerra de Liberación. Dispone de una pista de 1.400 metros en dirección N.S., otra de 1.300 en dirección E.O., y otra de 1.000 metros en dirección N.E.-S.O. El alojamiento de aparatos está en proyecto. Hay dos barracones de madera para talleres y servicios y un garaje, de ladrillo, constituido por tres locales a falta de enlucidos y cubiertas. En el apartado de alojamientos del personal existe un barracón para la tropa. Dispone de dos habitaciones para dormitorios del sargento y cabo 1º y un pabellón, de mampostería, para alojamiento de dos oficiales. También hay locales para cocina, despensa y comedor, además de teléfono, luz, y agua de pozo, con elevación a mano. El tendido eléctrico de Castro de Rei pasa a 4 kilómetros del campo. Dos meses más tarde, el E.M. 3ª Sección Operaciones de la Región Aérea Atlántica, hace un segundo informe donde se pueden apreciar tres diferencias acusadas con respecto al realizado por el Servicio de Obras: ampliación posible en 200 metros la pista N.E.-S.O., y en 250 metros la pista E.O.; se han evitado los encharcamientos realizando obras de drenaje; existe un desnivel de 5,59% en la salida hacia el S. de la pista N.S. En el mes de junio desde la 3ª Sección de Operaciones del Ministerio del Aire se le informa al Secretario de la Subsecretaria de Ministerio que el aeródromo Rey Stolle, antes Rozas, está clasificado en el despliegue desde su construcción en clase B (AHEA. Sig. A12023. 2ª Sección, 10ª División).
Podemos concluir que sería en oficio núm.1386 desde la Subsecretaría Sección 1ª del Ministerio del Aire y con fecha 2 de marzo de 1950, el general Subsecretario le comunica al jefe del Estado Mayor que se está tramitando el proyecto para la expropiación de los terrenos que comprenden el aeródromo de Rozas- Lugo. Como dicho aeródromo no está clasificado en la categoría A, necesaria para que pueda declararse de urgencia la adquisición de sus terrenos, se interesa a ese Estado Mayor se incluya en dicha categoría al citado aeródromo (AHEA. Sig. A12023. 2ª Sección, 10ª División).
El campo de aviación de Guitiriz fue construido después de la Guerra Civil (AHEA. Sig. A11864). En enero de 1943, el Servicio de Obras informaba que el campo de aviación disponía de tres pistas de 1000 metros en las direcciones N.S.-E.O. y N.E.-S.O. Con respecto a la descripción de los alrededores, el terreno es muy húmedo en invierno, mientras no se cubra con la vegetación apropiada o se afirme. No es probable que sea utilizado durante la temporada de lluvia (AHEA. Sig. A11864). No disponen de alojamiento para aparatos, ni existen talleres. Hay 3 barracones de madera cerrados, un barracón abierto por el frente que se utiliza como depósito de maquinaria y 2 barracones cerrados. El personal en el campo puede alojarse en los barracones, al igual que la tropa. Sin depósito de bombas ni cuerpo de guardia y sin Servicio de Sanidad. Hay teléfono en el campo, no hay luz y el agua es de pozo. Está todavía en período de construcción y no se puede considerar como utilizable en vista de los defectos señalados.
En el informe del mes de marzo, realizado por el E.M., 3ª Sección–Operaciones de la 5ª Región Aérea Atlántica se resalta que el piso se encharca cuando llueve muy fuerte. Persisten las indicaciones relatadas en el informe de enero de 1943 en relación con los defectos de los alrededores; la pista E.O. Finalmente el aeródromo de Guitiriz es devuelto a sus propietarios.
La aerología en la España de 1942. El primer Informe
El meteorólogo jefe de la Sección de Investigación, también de la de Aerología, Morán Samaniego, le traslada al jefe de Servicio Meteorológico Nacional (SMN), Azcárraga Pérez Caballero, su Plan de Sondeos con Radiosondas el 2 de marzo de 1942. Comienza exponiendo que las radiosondas son aparatos de muy difícil manejo. La mejor prueba de la extraordinaria dificultad es que los detalles de su preparación mecánica y calibración están declarados secretos de guerra en Alemania. Además, las tareas de lanzamiento y de traducción son bastante delicadas y laboriosas, pues es preciso armar del todo el aparato, instalar su estación emisora y probarla. A lo anterior hay que aunar el convencimiento de que en estas operaciones no se han alterado las curvas de calibración; suspender el aparato, su paracaídas y antena, en el cable del globo; poner en marcha los receptores automáticos y sintonizar con la señal emitida por la radiosonda a la presión, temperatura y humedad de la garita. Finalmente, soltar el globo, recibir señales, primero en automático y después inscribiéndolas por medio de un interruptor de mano; traducirlas e interpretarlas, determinando y subsanando los errores que en esta clase de instrumentos son imposibles de evitar, y realizar todos los cálculos del sondeo. Para eso se necesitan 4 ayudantes de meteorología de la Oficina Central y un mecánico, en exclusividad, para comenzar nuestro trabajo. En cuanto se disponga de dicho personal será preciso instruirlos. Una vez que se logre que la estación de Madrid funcione normalmente, podrá añadirse a sus tareas las de enseñar al personal que deba encargarse de las mismas en otros observatorios (AHEA. Sig.-_A9996_1-4. 2ª Sección, 10ª División).

La prolijidad en el servicio. El segundo Informe
Mediante el oficio número 3-1891 de 17 de marzo de 1942, el Jefe del SMN le remite al Director General de Infraestructuras, Francisco Vives Camino, un informe referente a la instalación de la primera estación de radiosondeos y consiguiente reorganización de las observaciones meteorológicas en el N.W., de España. Luis Azcárraga Pérez comenzaba exponiendo que la estación de radiosondeos tenía como misión la obtención de datos de las variables meteorológicas, temperatura, humedad, presión y viento en las altas zonas de la atmósfera, llegando hasta 30.000 o 35.000 metros de altura. Los resultados obtenidos ayudarían a la predicción del tiempo, compensando así la insuficiencia de datos exteriores del territorio nacional. Para cumplir con el objetivo marcado se eligió el sistema de radiosondas con emisión inmediata y registro automático en tierra de las observaciones en el aire, teniendo como emplazamiento el noroeste de España. Convenía completarlas con una mayor precisión y densidad de los datos sinópticos báricos y de viento, en la zona en la que se verificase el sondeo. En consecuencia, se prevé instalar un receptor automático de radiosondas en la península de O Grove. También, una base para la medición del viento en altura por radiogoniometría con 3 vértices: uno en la península de O Grove, otro en cabo do Home y otro más en las proximidades de la Base Naval de Marín. Se mejorarán las observaciones actuales de Finisterre incluyéndolas en la carta isobárica y, en Vigo, se instalará un observatorio por parte del SMN, donde se asentará el laboratorio de calibración. Se concentrarían las informaciones anteriores juntamente con las ya existentes de A Coruña, Estaca de Bares y Ferrol. En este último punto se hará la retransmisión inmediata a la Oficina Central del Servicio. El material completo para las estaciones de radiosondeos y de medición del viento será de procedencia alemana, estando prevista la llegada de este material a la frontera en la primera quincena de abril. El material meteorológico para las otras estaciones, así como el de observaciones en tierra para la estación de sondeos, procederá de SMN. Para el enlace entre los vértices del triángulo goniométrico de la estación de sondeos, se prevé el empleo de tres estaciones telefónicas.

La transmisión de los partes meteorológicos de la estación de sondeos de Ferrol se hará por medio de una emisora comprendida en el material a recibir por dicha estación. La transmisión de los otros Observatorios se hará por sus medios habituales. En relación con el personal, mientras los técnicos nacionales no adquieran la experiencia necesaria, se prevé la ayuda de un meteorólogo especialista, cuatro auxiliares de meteorología y seis de radiogoniometría. Por el SMN se designará un meteorólogo inspector del Servicio residente en Vigo y ayudado por personal administrativo y, un meteorólogo y dos ayudantes y seis informadores soldados para la estación de sondeos. Por parte del Servicio Radio se prevé la necesidad de un sargento radiotelegrafista, un mecánico radio y tres operadores radiogoniometristas. Del personal anterior, alternando periódicamente, se designará un informador para asegurar la observación exacta de Finisterre. Deberá asignarse el personal militar necesario para la vigilancia y custodia de las instalaciones, proponiéndose designar como mínimo dos cabos y ocho soldados a cada uno de los vértices de O Grove y Home, con un suboficial como jefe de las dos guardias para residir indistintamente en uno u otro punto (AHEA. Sig _M8158_1). Tras la anterior descripción, el ministro Vigón, que contaba con el visto bueno del general jefe del Servicio de Meteorología del Mando Supremo del Aire alemán, mantiene una reunión con el jefe del SMN. Le transmite que Alemania, además de ayudar al SMN con remesas de globos y otro material, instalará una estación de radiosondas en la península de O Grove y una estación de medición del viento de altura por telegrafía sin hilos, en O Grove, cabo do Home y Marín. Al observatorio español existente en Finisterre se delegará un observador alemán. El material completo para las estaciones de radiosondas y medición del viento, será facilitado por el servicio meteorológico alemán. Para la comunicación de los tres puntos del triángulo goniométrico, el servicio meteorológico alemán pondrá a disposición tres aparatos radiotelefónicos/bilaterales. El grupo meteorológico alemán dispondrá de tres coches, que recibirán al pasar la frontera, matrículas del Ejército Aéreo. Las transmisiones de los partes meteorológicos se efectuarán por una emisora facilitada por el Servicio Meteorológico alemán y colocada en la península de O Grove, a la emisora de Ferrol. Los partes se emitirán en clave. Esta se comunicará mensualmente a las autoridades españolas. La transmisión de las observaciones hechas en Finisterre a la emisora de Ferrol está asegurada por teléfono y por la emisora española que existe en Finisterre. En cuanto al personal, el grupo meteorológico alemán consistirá en un meteorólogo y diez auxiliares de meteorología y radiotelegrafistas. Se añadirán a la Sección W., del Agregado del Aire en Madrid. El servicio y las relaciones técnicas se tramitarán con el meteorólogo jefe español destinado a este objeto. De parte española no se emitirán los sondeos meteorológicos. Respecto a la información y aprendizaje el personal español del SMN que se destine al mencionado grupo será instruido en la técnica de radiosondas y métodos de cometas enseñados en el Observatorio de Lindenberg (AHEA. Sig._A9996_1-4. 2ª Sección, 10ª División), cuna de la aerología.

Esta forma de organizarse continuaría con cuatro comunicaciones más. La primera, de la Sección de Meteorología y Protección de Vuelo con número de salida 1894, de fecha 20 de marzo, del ministro del Aire informando a su homólogo de Marina, Moreno Fernández, de la instalación de un equipo de radiosondeo en el N.W., de España. Para determinar la posición del globo sonda es preciso instalar una base triangular radiogoniométrica, eligiendo a este fin las proximidades del Escuela Naval de Marín, como uno de los vértices. Por lo que se solicitará la autorización necesaria, para instalar una estación de radiogoniometría, el material de sondeos y para un observador especialista durante un cierto tiempo, dos clases y cinco soldados especialistas (AHEA. Sig._A9996_1-4. 2ª Sección, 10ª División). La segunda, con número de salida 3-1920 y fecha 4 de abril de 1942, Azcárraga Pérez le comunica al jefe de las Secciones de Aerología e Investigación de la Oficina Central, Morán Samaniego, que ha sido designado responsable de la instalación de un equipo de radiosondeos en Marín y en península de O Grove. Para esa misión dispondrá del meteorólogo Ganguntia Segares, el ayudante de meteorología Catalá Alemany y el administrativo-calculador López Bergáz. Cuenta con el concurso del meteorólogo Valentín Sobrini, en excedencia y residente en Vigo (AHEA. Sig._A9996_1-4. 2ª Sección, 10ª División). La tercera, de idéntica fecha a la anterior, es una carta dirigida a Sobrini Mezquíriz, confirmándole que el ministro aprobó el plan definitivo para la instalación del equipo de radiosondas en el triángulo ya conocido. El material y el personal especialista, no nacional, llegará a la frontera de Irún entre el 7-8 de abril. El SMN recurre a especialistas extranjeros ante la falta de experiencia propia para la instalación de que se trata y para el manejo de un material que se recibe por primera vez. Para las comunicaciones radiotelegráficas puede contarse ya con el servicio de la estación de Ferrol cuyo nominativo es, E.C.P. 1, y trabaja en onda de 63 metros (AHEA. Sig._A9997_1. 2ª Sección, 10ª División). La cuarta y última comunicación, también de fecha, 4 de abril de 1942, por medio de un oficio de la Sección de Meteorologia y Protección de Vuelo con número de salida 1913, Francisco Vives Camino, Director General de Infraestructuras, le comunica al General Subsecretario del Ministerio del Aire, Sáez de Buruaga, que Ganguntia, Moran, Catalá y López Bergáz, habían sido nombrados para el cumplimiento del programa de instalación de un equipo de radiosondeos en Galicia. Una vez instalada esta estación en Galicia, posteriormente, deberán iniciar en el Observatorio de Madrid trabajos análogos (AHEA. Sig._A9995_1. 2ª Sección, 10ª División).
La creación del triángulo radiogoniométrico. Los sondeos
El material y los vehículos que traía el meteorólogo especialista Rudolf Poppler los recibe el meteorólogo, alférez asimilado encargado de la expedición, David Ganguntia con el visto bueno del teniente coronel jefe del Estado Mayor de la Región Aérea Atlántica, Enrique Mata Martín. Se llevaron hasta Marín y, por la mediación del capitán de corbeta Lostau, fueron depositados en la Escuela Naval, que estaba en construcción. De inmediato partieron hasta las proximidades de cabo Home los meteorólogos Sobrini, Nieto y Ganguntia con el Dr. Poeppler, acompañados «por otros señores, no nacionales» (AHEA. Sig._A9994_1. 2ª Sección, 10ª División). Por las informaciones recibidas sobre el acceso a los puntos elegidos y por la interposición de montes entre los vértices cabo Home y Marín se toma la decisión de modificar los emplazamientos previamente propuestos. En vista de la imposibilidad de montar la estación de radiosondas en la ría de Marín, Sobrini propone la ría de Arousa. Se toman como probables vértices la península de O Grove, la parte N.E. de la ría entre Vilagarcía y Catoira y un tercer vértice cerca de la Puebla del Caramiñal, concretamente en la Punta Cornas situada al E. de la playa, como posible emplazamiento de un vértice. Quizás también como estación principal, desde donde se efectuarían los lanzamientos de los globos radiosondas (AHEA. Sig._A9994_1. 2ª Sección, 10ª División).
Ganguntia y el Dr. Poeppler, en un estudio más pormenorizado de los tres vértices del triángulo en el mapa, concluyen que no se ajustan a las condiciones técnicas que se requieren por ser dos de los lados del triángulo inferiores a 20 km. Se eligen como posibles nuevos vértices el monte san Alberto (Santa Uxía de Ribeira), en la parroquia de Vilar, situada a dos kilómetros al N.E. de Carril y, un tercer punto, ubicado entre los lugares de Outeiro y Lomba, en la parroquia de Vilalonga, en el ayuntamiento de Sanxenxo. La estación principal deberá situarse por razones técnicas en el punto más noroccidental del triángulo, es decir, cerca de Santa. Uxía de Ribeira (AHEA. Sig._A9994_1. 2ª Sección, 10ª División).
El Dr. Poeppler, consideró definitivamente fijados los tres vértices del triángulo e informa que precisan una comunicación telefónica permanente. Poeppler que esperaba con desasosiego el montaje de la estación meteorológica de Finisterre, telegrafió al jefe del Servicio inquiriendo noticias sobre el particular y pidiendo autorización para ello (AHEA. Sig._A9994_1. 2ª Sección, 10ª División). El ministro Vigón Suerodíaz, le informa a su homólogo de Marina, Moreno Fernández, el 28 de abril, que el SMN estaba encontrando dificultades para formar un juicio detallado sobre el estado atmosférico y poder realizar la predicción correspondiente. Escaseaban en los colectivos internacionales la mayor parte de los datos que figuran en tiempos de paz. Esta falta se agudizó por la ausencia, casi absoluta, de información procedente de barcos en el Atlántico, ya que tampoco las proporcionaban los países neutrales. El ministro Vigón le solicitó que todos los barcos comerciales y los pesqueros de bandera española dieran igualmente la observación del estado atmosférico (AHEA. Sig._A9996_1-4. 2ª Sección, 10ª División). Lo que estaba sucediendo es que los británicos habían impuesto el silencio radiofónico a sus buques mercantes. De este modo, la Royal Air Force (RAF) se vio obligada a crear nuevas rutas meteorológicas. Inicialmente fueron dos, en el año 1941. Alemania, por su parte, desplegó sus aviones de reconocimiento meteorológico de largo alcance.
Una semana más tarde, David Ganguntia le remite al jefe del SMN, Luis de Azcárraga, el original y copia del contrato de alquiler, formalizado en nombre del Ministerio del Aire, en Santa Uxía de Ribeira, destinado a la instalación de la estación de radiosondeos. El inmueble está situado en la finca denominada Xarás, en el kilómetro 43 de la carretera de Padrón a Noia y en término municipal de Dean (AHEA. Sig._A9996_1-4. 2ª Sección, 10ª División). Se quedaron en ella seis especialistas alemanes dirigidos en lo que a situación interna se refiere por el especialista Sr. Gehle. Se prueban en Sta Uxía los receptores de onda ultracorta antes de ser instaladas en las estaciones 2 y 3 (AHEA. Sig._A9996_1-4. 2ª Sección, 10ª División). Cuatro días más tarde dieron comienzo, desde la estación central del Centro Aerológico de Santa Uxía de Ribeira, las observaciones de radiosondeos. Previamente en oficio con registro nº 3-2005 de la Sección de Meteorologia y Protección de Vuelo, y de fecha 23 de mayo, se comunicaba la autorización para dar comienzo a los trabajos de sondeos con el equipo instalado provisionalmente en Santa Uxía de Ribeira, a la jefatura del SMN, por parte del Director General de Infraestructuras (AHEA. Sig._A9996_1-4. 2ª Sección, 10ª División).
El jefe de la 5ª Región Aérea Atlántica remitió a la Dirección General de Infraestructuras un plan de necesidades. Se incluía el arriendo de dos fincas para puesto de Observación Aerológica, una en el lugar de Outeiro, ayuntamiento de Sanxenxo, y la otra en la finca denominada La Tomada, situada en Carril, ayuntamiento de Vilagarcía (AHEA. Sig._A4714_1. 2ª Sección, 15ªDivisión). El 29 de mayo hubo una reunión a la que acudieron el ayudante Catala, Ganguntia, el Dr. Zimmerschied, Poeppler y el técnico de montajes, además, la tripulación del avión y un especialiSanta Al día siguiente, el meteorólogo especialista visita acompañado por otros alemanes el vértice de Vilalonga. El día 1, a las 14:15 h, Ganguntia acudió al vértice de Vilalonga con el técnico de montajes y tres alemanes más para hacer pruebas de emisión y de recepción con las estaciones radiotelefónicas (AHEA. Sig._A9994_1. 2ª Sección, 10ª División). A partir del día 18 de junio, la jefatura del Centro Aerológico de O Grove radicará en Vilagarcía de Arousa para atender las instalaciones en funcionamiento (AHEA. Sig._A9990_1. 2ª Sección, 10ª División). Deja de prestar servicio el meteorólogo Rudolf Poeppler, habiendo sido relevado por el inspector náutico, no meteorólogo, Hans Schulz (AHEA. Sig._A9996_1-4. 2ª Sección, 10ª División). El día 20, Lazo y Ganguntia estuvieron presentes en la estación principal de Sta Uxía de Ribeira para presenciar el sondeo de madrugada. Ganguntia habló con el Sr. Schulz sobre la transmisión de las observaciones por intermedio de la estación radio de Ferrol, quedando todo acordado a reserva del indicativo de la estación. El 21 de junio se realiza un sondeo nocturno, en Santa Uxía de Ribeira y el día 22 se avisa al jefe de especialistas, por medio del intérprete, de la celebración de un sondeo extraordinario al día siguiente (AHEA. Sig._A9994_1. 2ª Sección, 10ª División). Para la transmisión de los resultados de los sondeos, la jefatura del SMN solicita a la Sección de Radio la señal de llamada que debe emplear la emisora de Santa Uxía de Ribeira. Se le asigna el indicativo E.C.P. 2 (AHEA. Sig._A9990_1. 2ª Sección, 10ª División). El meteorólogo Ganguntia hace entrega de la jefatura del Centro Aerológico de O Grove al ayudante de meteorología Enrique Lazo Alcalá del Olmo, quien se lo comunica en el escrito número 167, de fecha 30 de junio de 1942 al jefe del SMN. Este hará, a su vez, entrega de la jefatura del Centro Aerológico, el 4 de julio, a Felipe Gracia López (AHEA. Sig._A9996_1-4. 2ª Sección, 10ª División).
Felipe Gracia le comunicó al jefe del SNM, Luis Azcárraga, en oficio fecha 2 de agosto y con número de entrada 3175 las siguientes informaciones. Primero, la instalación de los aparatos de meteorología en la estación de Finisterre (AHEA. Sig._A9995_1. 2ª Sección, 10ª División) y su ubicación en el semáforo, en vez de en el faro, dadas sus mejores condiciones. Segundo, transmite la voluntad del señor Stein de que quedase como encargado de la misma el especialista Sr. Müller. Tercero, la transmisión de los partes por telégrafo, a pesar de las dificultades (AHEA. Sig._A9997_1. 2ª Sección, 10ª División).
El Teniente Coronel Jefe del Servicio de Radio notifica el 31 de agosto al jefe del SMN el perfecto enlace de la estación de Santa Uxía de Ribeira con la estación meteorológica del Retiro, considerando más oportuno que el servicio se dé directamente sin intermediación de Ferrol (AHEA. Sig._A9990. 2ª Sección, 10ª División).
La Escuadrilla de Sondeos Meteorológicos
Desde 1941, el SMN había puesto en marcha la Escuadrilla de Sondeos que, con base en Barajas, y con material Heinkel He-111 J-1, -25-100 Sevilla; 25- 101 Madrid; 25-102 Barcelona-, despegaban cada día para realizar un sondeo aerológico. La tripulación de estos vuelos, muy perseguidos por la Comisión Aliada de Control, la componían 4 personas, alternándose piloto y mecánico alemán y meteorólogo y radio español (Yusta 2002). Tenían como objetivo suministrar datos meteorológicos de altura para que el Ejército alemán pudiera hacer sus predicciones. No había datos meteorológicos de Gibraltar ni de Lisboa, ni tampoco aviones de reconocimiento por el Atlántico. El 30 de abril de 1942, aterriza en el aeródromo de Lavacolla el bimotor Heinkel He 111-Sevilla, del equipo de sondeos en avión. Además de las 3 personas de la tripulación, descienden el Sr Morán, el Dr.Zimmerschied y otros señores que visitarán Santa Uxía de Ribeira. Posteriormente irán a Marín para ver el material almacenado y luego a Vilalonga y Carril (AHEA. Sig._M8158_1). A las 10:20 horas del día 29 de mayo llega de nuevo el bimotor He 111-Sevilla. El avión era pilotado por Dr. Zimmerschied. Descienden del mismo, además del técnico de montajes, la tripulación compuesta por piloto, mecánico y radio. El Dr. Zimmerschied manifestó que el objetivo del viaje era el de cambiar impresiones con los especialistas sobre la marcha de los asuntos y que tenía pensado volver a Madrid por la tarde. El 12 de junio llega, por tercera vez, a la Lavacolla el avión He 111-Sevilla. Viajan en él los meteorólogos Gracia y Zinnerschied, además del Sr. Schulz (Hans), que sustituirá al meteorólogo especialista, y la tripulación. El motivo del viaje es que a la vez de hacer el radiosondeo en Santa Uxía, se haría un sondeo en avión a la salida del aparato para Madrid (AHEA. Sig._M8158_1).
Los cambios en 1943
En febrero de 1943, Azcárraga Pérez Caballero envía una carta dirigida al jefe del Centro Aerológico de O Grove indicándole que ice y arríe las banderas en los tres puntos con todas las formalidades de rigor. También, le expone que todas las instrucciones de los barracones deben figurar en español, traduciendo para ello las de servicio cuando estén en alemán (AHEA. Sig._A9997_1. 2ª Sección, 10ª División). Asimismo, todos los letreros de carácter técnico de cada centro deben tener las siguientes indicaciones: Ministerio del Aire - Dirección General de Protección de Vuelo- Servicio Meteorológico Nacional. Centro Aerológico (Radio-sondas) y acompañados de los siguientes dígitos: 2-1 a Santa Uxía; 2-2 a Vilalonga; 2-3 a Carril.
El Director General de Protección de Vuelo le comunica al Director de la Escuela Naval, en el escrito número 672 con fecha de salida 17 de diciembre de 1943, el envío de una estación meteorológica completa. Su entrega y montaje serán efectuados por el meteorólogo Felipe Gracia. Le informa también de la llegada a la Academia Naval por ferrocarril de un radiosonda, idéntico al empleado por el SMN (AHEA. Sig._A9998_1. 2ª Sección, 10ª División).
La toma de decisiones. El tercer Informe
En octubre de 1944, Ganguntia Segares está destinado nuevamente en Vilagarcía de Arousa. Le da cuenta a Azcárraga de las novedades que se han producido en este Centro, desde que se hizo cargo del mismo, el 3 de diciembre. Uno de los sondeos diarios fue suspendido debido a la dilación en los envíos de hidrógeno y a la escasez de aluminio para fabricarlo por medios propios (AHEA. Sig._A9997_1. 2ª Sección, 10ª División). El meteorólogo Robles y el ayudante Lazo, la noche del 18, buscaron en las cartas marinas una base para una estación principal en un lugar próximo a Vilagarcía.
El meteorólogo, asimilado a capitán, David Ganguntia Segares, hace un informe sobre su Comisión oficial del Servicio desempeñada en el Centro de Aerología de O Grove desde el 2 de octubre al 29 de diciembre de 1944, que lo elevó al Director General de Protección de Vuelo. En relación con el personal indica que se traslade a Santa Uxía de todo el personal radio, excepto un radiogoniometrista para cada uno de los otros dos vértices. El personal de esta especialidad en Santa Uxía debe hacerse cargo de las transmisiones, justificándose el cambio de personal por las transmisiones de las observaciones sinópticas. Una vez que el personal de Informadores de Meteorología haya adquirido practica en la recepción de las emisiones de la radiosonda, deberá prescindirse del personal agregado destinado a tal servicio y análogamente cuando el personal de radio propio haya conseguido soltura en su misión, deberá marchar el personal agregado, excepto un mecánico para la atención técnica de las emisoras. El administrativo- calculador, puede o no, según convenga a juicio del informante quedar en Vilagarcía de Arousa. Con respecto a los locales, autorización para alquilar casa con garajes o almacén parea todos los vehículos. Con habitaciones para instalar un pabellón para oficiales solteros. El piso que ocupa la oficina del Centro en Vilagarcía, puede seguir de momento ante la posibilidad de que en un plazo no muy lejano el triángulo base se desplace hacia el S., teniendo como vértice principal un lugar próximo a Vilagarcía.
En el informe también se plantea la continuidad del centro en la actual base o si se estima oportuno su traslado a otros lugares con menores dificultades de comunicación y acomodo. En caso de continuar en Santa Uxía, se recomienda una mejora de las instalaciones. Si se decidiera un cambio de ubicación de base, previamente se realizarían trabajos de comprobación del influjo telúrico. Para sustituir el personal de radio se precisará cuatro radiogoniometristas más y dos técnicos de radio. Para el personal del Servicio Meteorológico, será necesario el envío de 8 informadores que reúnan condiciones idóneas para el servicio que han de realizar (AHEA Sig._A9993_1. 2ª Sección, 3ª División).
El 1 de enero de 1945, el jefe del Centro Aerológico de O Grove, asimilado a capitán, Robles Cobos, le remite un informe de situación del referido Centro al jefe del SMN. Actualmente en estación y punto nº1, hay dos ayudantes de meteorología; dos informadores de meteorología; dos de antiaeronáutica; dos especialistas radio; un conductor; un sargento, jefe Destacamento de Tropas y dieciocho clases de tropa. En el punto nº 2, hay un especialista radio y cuatro clases de tropa. En el punto nº 3, hay un especialista radio y tres clases de tropa. El personal no nacional, está concentrado en la estación principal, excepto dos individuos que prestan servicios de radiogoniometristas en los puntos 2 y 3, alternado con los especialistas radio allí destacados. Hay instrucción, para los informadores asignándoseles según aptitudes respectivas, el aprendizaje de la recepción del termómetro seco y del piloto, procurando no perturbar el servicio desempeñado por el personal agregado y reservando para los ayudantes de meteorología el papel de receptores del termómetro húmedo y presión que se hace simultáneamente con el director del sondeo. También se les ha instruido, así como a los informadores de antiaeronáutica en el manejo de los generadores de hidrógenos, al ser de índole más sencilla han comenzado ya a prestar servicio, alternando con el personal agregado, con arreglo a un turno adecuado. Desde el 1 de noviembre hasta el 1 de enero se facturaron, 79 sondeos aerológicos.
En relación con las deficiencias actuales el hidrógeno constituye la más importante tara de cuantas se oponen al buen funcionamiento de la estación. Los envíos son escasos e irregulares, y la falta de aluminio y la escasez de sosa impidiendo el empleo, de generadores de tipo electrolítico, de los que, por los servicios extranjeros, se han usado con éxito en caso similares. Con referencia al hidrógeno, sería interesante que hasta reunir en el Centro una reserva de botellas que aseguren el funcionamiento durante algún tiempo, los transportes se hicieran con carácter de urgencia, para evitar las intermitencias en la recepción, que se vienen observando. Respecto a la sosa mientras otra solución no se halle, sería conveniente obtener un cupo oficial, que nos liberara de la incertidumbre de su adquisición. El modelo de aparatos de fonio en uso en la estación, y gonios, está sujeto a continuas averías. Trabajan en una onda extremadamente corta (8m.) lo que hace imposible toda relación entre los puntos 2 y 3 e impide cualquier otra orientación más conveniente del triángulo base ya que la recepción y la transmisión está fuertemente condicionada por la orografía del terreno. Aun cuando este, no constituye en la actualidad un problema de urgencia, si lo es, pensando en una más o menos lejana transferencia de los servicios de radio, ya que podrían sustituirse dichos aparatos por los utilizados por los pesqueros, de onda más larga, 16 m, que salvan aquellas dificultades y son de construcción nacional.
Al responsabilizarse el sargento de radio de todo cuanto anormal, se produjera en la emisora ECP 2, puso en mi conocimiento que no podía hacerse cargo por completo de ella, ya que ciertas peculiaridades de trabajo del personal de radio no nacional —trabajo a mayor voltaje, etc.—, no estaban permitidas por los reglamentos nacionales. Queda en suspenso este aspecto en espera de V.I. Fruto también de la negligencia de algún radio, así como la escasa experiencia técnica de dicho personal nacional, unido a la natural incomprensión entre gentes de distinto origen, y no muy elevado nivel cultural, ha sido la presencia de algunos incidentes sin trascendencia, aplacados del mejor modo posible dada la buena inteligencia y armonía que media entre el informante y el meteorólogo adjunto. Sin embargo, como la fricción pudiera hacerse intolerable y dar origen a faltas graves, debería buscarse una solución para sustituir completamente al personal no nacional En cuanto a las necesidades de personal serían necesarios 8 informadores, tanto para su instrucción, como para prestar servicio de observaciones y de obtención de hidrógeno. Con respecto al personal de radio, para llevar a cabo la sustitución propuesta se precisan como mínimo cuatro radiogoniometristas más, y dos técnicos de radio (AHEA Sig._A9993_1. 2ª Sección, 3ª División).
Dinamización de la memoria histórica
El relato exhaustivo de una parte de los hechos militares de la historia reciente en Galicia pone de manifiesto la necesidad de una puesta en valor del patrimonio material e inmaterial de la zona comprendida entre el campo de aviación de Rozas, el Radiofaro Sol y la Unidad de radiotelegrafía y sus antenas, en Bonxe-Lugo. Estos municipios, conjuntamente con otros veintitrés, forman parte de la Reserva de la Biosfera Terras do Miño. Asimismo, la Reserva cuenta con una zona núcleo, dentro de la cual se distinguen la Zona de Especial Conservación (ZEC) Parga-Ladra-Támoga y la Zona de Especial Protección de los Valores Naturales (ZEPVN) Parga-Ladra-Támoga.
Las medidas precisas para conseguir la dinamización de dichos territorios deben seguir un enfoque científico y educativo. Para ello se tendrán en cuenta la historia oral, los archivos audiovisuales, la organización de visitas y la rehabilitación puntual de las zonas necesarias. Igualmente, se sugiere la prolongación de la visita hasta el alto de A Lagoa, en Narón, por la carretera Vilalba-Ferrol, para identificar la Unidad de radiotelegrafía de Ferrol. De este modo, se plasmaría la unión de la red permanente de los Servicios Radiotelegráfico, Meteorológico y de Balizamiento con el patrimonio militar costero del entorno de Ferrol.
Hemos intentado demostrar en este trabajo cómo el Ejército del Aire, tras la Guerra Civil, estaba abierto a transformaciones que afectaban a la organización y a la profesión militar, como consecuencia de la colaboración prestada por el Estado español a la Aviación y Marina de Alemania y a sus empresas colaboradoras durante la batalla del Atlántico.
Consideramos que las zonas geográficas mencionadas de la provincia de A Coruña y Lugo deben ponerse en valor debido a su enorme atractivo militar- histórico-cultural. De este modo, no solo se potenciaría el conocimiento y disfrute de la sociedad, sino también el incremento de la protección de los espacios naturales, lo que, sin duda, se convertirían en un incentivo que favorecería el desarrollo económico de los ayuntamientos de estas zonas.
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